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Balance estructural y regla fiscal: por qué Chile no arma el Presupuesto con los ingresos del año tal como vienen
Sábado, 5 de septiembre de 2026
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La noticia que abrió esta pregunta - 5 de septiembre de 2026
El Informe diario del 5 de septiembre de 2026 señaló que los comités consultivos convocados por Hacienda fijaron para la formulación del Presupuesto 2027 un crecimiento del PIB no minero tendencial de 2,6% y un precio de referencia del cobre de US$5,37 la libra, en moneda de 2027. El mismo informe advierte que esos parámetros no son pronósticos del crecimiento observado ni del precio efectivo del cobre, sino insumos para estimar los ingresos estructurales y calcular el balance cíclicamente ajustado del Gobierno Central. (Dipres, 4 sep 2026).
La pregunta de fondo
¿Por qué el Estado chileno utiliza un precio de referencia del cobre y una estimación del crecimiento tendencial para decidir cuánto puede gastar, en vez de construir el Presupuesto simplemente con los ingresos que espera recibir el año siguiente?
El problema de gastar según los ingresos del momento
Los ingresos públicos cambian con la economía. Cuando aumenta la actividad, las empresas venden más, los trabajadores reciben más ingresos y la recaudación tributaria tiende a crecer. Cuando la economía se debilita ocurre lo contrario. En Chile existe además una fuente especialmente volátil: los ingresos fiscales vinculados a la minería del cobre.
Si el gasto público siguiera mecánicamente esas variaciones, una bonanza permitiría aumentar con rapidez el gasto y una caída posterior obligaría a recortarlo justo cuando la economía está más débil. La política fiscal amplificaría así el ciclo económico en vez de amortiguarlo.
La regla de balance estructural, aplicada en Chile desde 2001, intenta evitar ese comportamiento. Su idea central es distinguir entre los ingresos que reflejan condiciones relativamente permanentes y aquellos que aparecen o desaparecen por fluctuaciones transitorias de la economía y de ciertos precios relevantes. (Dipres, Política Fiscal, 2026).
Por eso la pregunta fiscal no es solamente cuánto dinero entrará efectivamente a las arcas públicas, sino cuánto de ese ingreso puede considerarse sostenible bajo condiciones económicas normales.
Ingresos efectivos e ingresos estructurales no son lo mismo
Los ingresos efectivos son los recursos que el Gobierno Central realmente recauda en un período. Incluyen impuestos, ingresos asociados a la minería y otras fuentes.
Los ingresos estructurales, también llamados ingresos cíclicamente ajustados, son una estimación. Se obtienen corrigiendo los ingresos efectivos para retirar el efecto de determinadas fluctuaciones cíclicas. La metodología considera, entre otros elementos, la diferencia entre el PIB no minero y su nivel tendencial, la diferencia entre el precio efectivo del cobre y su precio de referencia y, cuando corresponde, el tratamiento establecido para los ingresos del litio. (Dipres, Informe de Finanzas Públicas 4T 2025; Dipres, Informe de Finanzas Públicas 1T 2026).
Esto produce una consecuencia que al principio parece extraña: los ingresos estructurales pueden ser menores que los efectivos en un período favorable y mayores que los efectivos en un período débil.
Si el cobre se vende excepcionalmente caro, una parte de los ingresos fiscales asociados a ese precio se considera transitoria. La regla busca impedir que todo ese ingreso extraordinario se transforme automáticamente en gasto permanente. Si la actividad económica está temporalmente deprimida, en cambio, la metodología puede reconocer que la baja recaudación del momento no representa necesariamente la capacidad de ingresos de largo plazo del Estado.
Qué significa PIB no minero tendencial
El PIB observado indica cuánto produjo efectivamente la economía. El PIB no minero tendencial busca aproximar cuánto podría producir de manera sostenible la parte no minera de la economía, descontando fluctuaciones cíclicas de corto plazo.
No es una meta política ni una promesa de crecimiento. Tampoco dice cuánto crecerá necesariamente el país el año siguiente.
Su función dentro de la regla fiscal es ayudar a separar una recaudación tributaria temporalmente alta o baja de una capacidad de ingresos más persistente. Para reducir la dependencia de una estimación discrecional del gobierno de turno, Hacienda convoca a un comité de especialistas independientes que entrega los insumos utilizados para calcular este parámetro. Desde 2002 existe este mecanismo de consulta para el producto tendencial, y posteriormente se reforzaron sus reglas de transparencia y registros públicos de expertos. (Dipres, Comité Consultivo del PIB No Minero Tendencial, 2026).
La exclusión de la minería en este parámetro también tiene una razón metodológica: los ingresos mineros tienen un ajuste específico vinculado al precio de referencia del cobre, por lo que separar el componente no minero permite tratar de manera diferenciada dos fuentes importantes de variación fiscal.
Qué es el precio de referencia del cobre
El precio de referencia tampoco intenta adivinar exactamente cuánto costará la libra de cobre mañana o durante el próximo año.
Es un parámetro de mediano y largo plazo utilizado para determinar qué parte de los ingresos fiscales provenientes del cobre responde a una condición más persistente y qué parte puede atribuirse a un precio excepcionalmente alto o bajo.
Si el precio efectivo supera el de referencia, el Fisco puede recibir más dinero del que la regla reconoce como estructural. Esa diferencia no significa que el ingreso efectivo sea ficticio: el dinero existe. Lo que cambia es la decisión sobre cuánto de ese ingreso resulta prudente usar como base para compromisos de gasto.
El mecanismo también funciona en sentido contrario. Un precio efectivo temporalmente inferior al de referencia no obliga a interpretar toda la caída de ingresos como una pérdida permanente de capacidad fiscal.
Esta separación es especialmente relevante para un país donde el cobre puede generar grandes variaciones en los ingresos del Estado entre un año y otro.
Del ingreso estructural al límite de gasto
Una vez estimados los ingresos estructurales, la regla los relaciona con una meta de balance estructural. Esa meta expresa el resultado fiscal que el Gobierno busca alcanzar después de corregir los efectos cíclicos.
En términos simplificados, si el Estado estima sus ingresos estructurales y define una meta de balance, puede calcular un nivel de gasto compatible con ambas cosas. Por eso los parámetros estructurales terminan influyendo en el espacio disponible para elaborar el Presupuesto. (Dipres, 29 ago 2025; Dipres, 4 sep 2026).
Esto no significa que un comité de expertos decida cuánto dinero recibe cada ministerio. Los comités entregan parámetros técnicos. La distribución del gasto entre salud, educación, vivienda, seguridad y otras prioridades sigue siendo una decisión presupuestaria y política que posteriormente debe tramitarse en el Congreso.
La distinción importa porque separa dos preguntas diferentes. Una es cuánto gasto total resulta compatible con la regla fiscal. Otra es en qué debe gastarse ese espacio disponible.
Balance efectivo y balance estructural pueden contar historias distintas
El balance efectivo compara los ingresos y gastos que realmente ocurrieron. Si los gastos superan a los ingresos, existe un déficit efectivo.
El balance estructural intenta responder otra pregunta: cuál habría sido aproximadamente la posición fiscal si se eliminan ciertos efectos transitorios del ciclo económico y de los precios relevantes.
Por eso un gobierno puede mostrar un déficit efectivo y un déficit estructural diferentes. Ninguno reemplaza al otro. El primero describe las cuentas observadas; el segundo es una herramienta para evaluar la posición fiscal ajustada por el ciclo.
La diferencia ayuda también a interpretar titulares que, de otro modo, parecen contradictorios. Una fuerte entrada de recursos mineros puede mejorar mucho el balance efectivo sin mejorar en la misma magnitud el estructural, porque parte de esos recursos puede considerarse cíclica. Del mismo modo, una recesión puede deteriorar el balance efectivo más que el estructural si parte de la caída de recaudación se considera temporal.
Por qué los expertos no fijan el Presupuesto
Los comités consultivos estiman variables que alimentan la metodología, pero no sustituyen al Gobierno ni al Congreso.
Para el Presupuesto 2027, Hacienda convocó a especialistas para estimar el PIB no minero tendencial y el precio de referencia del cobre. Los participantes actúan a título personal y sus estimaciones sirven para construir los parámetros estructurales. (Dipres, 20 jul 2026; Dipres, 4 sep 2026).
Después, Dipres utiliza esos parámetros junto con proyecciones fiscales y la metodología vigente para calcular los ingresos estructurales. El Ejecutivo formula entonces su proyecto de Presupuestos dentro del marco de su política fiscal y lo envía al Congreso.
La independencia técnica de los parámetros busca reducir un incentivo evidente: si el propio gobierno pudiera elevar libremente las estimaciones de crecimiento sostenible o del cobre de largo plazo, podría aparentar mayores ingresos estructurales y justificar más gasto.
La regla fiscal no elimina las decisiones políticas ni la incertidumbre
Una regla basada en estimaciones no convierte el Presupuesto en una operación automática.
El PIB tendencial no puede observarse directamente, debe estimarse. El precio de referencia del cobre tampoco es una cifra conocida de antemano. Las metodologías pueden revisarse y las proyecciones fiscales contienen incertidumbre.
Además, la política fiscal chilena incorpora actualmente una regla dual: junto con la meta de balance estructural se considera un ancla de deuda bruta del Gobierno Central como porcentaje del PIB. La Ley 21.683, publicada en 2024, fortaleció el marco de responsabilidad fiscal, incorporó esa dimensión de deuda y reguló una cláusula de escape para circunstancias extraordinarias. (BCN, Ley 21.683, 14 ago 2024).
La existencia de una cláusula de escape reconoce que ninguna regla puede anticipar todas las crisis. Desastres naturales o acontecimientos nacionales o internacionales capaces de provocar un deterioro macroeconómico significativo pueden justificar desviaciones temporales, sujetas a las condiciones y obligaciones de corrección establecidas por el marco fiscal. (BCN, Ley 21.683, 2024).
La regla, por tanto, no pretende eliminar la política fiscal. Busca imponer una referencia de sostenibilidad y hacer más visible cuándo una decisión se aparta de ella.
Aplicado al caso de hoy - 5 de septiembre de 2026
Al 5 de septiembre de 2026, los parámetros comunicados para formular el Presupuesto 2027 son un crecimiento del PIB no minero tendencial de 2,6% y un precio de referencia del cobre de US$5,37 la libra, en moneda de 2027. Para 2027-2031, el crecimiento tendencial no minero estimado promedia 2,3%. El precio de referencia utilizado para el Presupuesto 2026 había sido US$4,38 la libra, en moneda de 2026. (Dipres, 4 sep 2026).
El aumento del precio de referencia no significa que Hacienda esté afirmando que el cobre efectivamente se venderá a US$5,37 durante 2027. Significa que la estimación de largo plazo utilizada por la regla fiscal cambió. Esa modificación puede elevar los ingresos mineros considerados estructurales respecto de un escenario con un precio de referencia menor, pero el espacio presupuestario final depende del cálculo completo de ingresos estructurales, de la meta fiscal, del ancla de deuda y de las decisiones de gasto.
Por la misma razón, tampoco puede traducirse honestamente el nuevo parámetro en una cifra automática de mayor gasto por hogar o por ministerio. Entre el precio de referencia y una asignación concreta del Presupuesto existen varias etapas fiscales y decisiones políticas.
Qué conviene recordar
- El Presupuesto chileno no se construye suponiendo que todo ingreso observado o proyectado es permanente. La regla fiscal intenta separar componentes estructurales de componentes transitorios.
- El PIB no minero tendencial y el precio de referencia del cobre son parámetros para calcular ingresos estructurales, no pronósticos exactos del crecimiento ni del precio efectivo del cobre.
- Un ingreso extraordinario por cobre puede mejorar mucho las cuentas efectivas sin aumentar en la misma proporción el espacio de gasto estructural.
- Los comités de expertos aportan parámetros técnicos, pero no deciden la distribución del Presupuesto. Esa sigue siendo una decisión del Ejecutivo sometida a tramitación legislativa.
- El balance efectivo describe lo que ocurrió en caja; el balance estructural intenta mostrar la posición fiscal después de corregir determinados efectos del ciclo.
Fuentes
Dirección de Presupuestos, Presupuesto fiscal 2027: proyecciones del PIB no minero tendencial y precio de referencia del cobre, 4 sep 2026. Dirección de Presupuestos, Comité Consultivo del PIB No Minero Tendencial, consulta 2026. Dirección de Presupuestos, Informe de Finanzas Públicas cuarto trimestre 2025. Dirección de Presupuestos, Informe de Finanzas Públicas primer trimestre 2026. Dirección de Presupuestos, convocatoria a Comités Consultivos para Presupuesto 2027, 20 jul 2026. Biblioteca del Congreso Nacional, Ley 21.683, publicada 14 ago 2024.